Quizá resulta injusto ligeramente el empate cosechado por la Escuela de Mareo, en un partido que se desarrolló en medio de un vendaval racheado (ni siquiera fué constante el viento) y que los equipos no supieron contrarrestar. En la primera parte Mareo jugó contra el viento, y éste resultó muy intenso. Aún así, realmente controlaron el partido y no se vió una superioridad del Reocín. Mareo apretó fuerte y no se dejó encerrar ni mucho menos.
El Reocín es un equipo con jugadoras muy técnicas, pero que quizá adolecen de falta de peso especifico. En un partido de toque (que el domingo no hubo) seguramente se manejen bien, pero cuando hay que chocar y luchar, quizá les falta fuerza colectiva. No se achican, pero son menos físicas.
Hay que decir que el partido resultó muy intenso, hubo mucha energía y muchas batallas de choque, dado que el árbitro dejó jugar quizá en exceso. Ni unas ni otras quitaban la cara, y la verdad es que resultó un enfrentamiento con ruido de sables y rechinar de dientes.
A ver si lo recuerdo: Mareo formó con un 4-4-2 clásico, con Rebeca en la portería, defensa de 4 con Eva Casielles y Estela de laterales y Susana con Vero de centrales. En la zona ancha, un rombo achatadito. La gran Alba Rodríguez jugó de mediocentro único, cuajando un partidazo sensacional. Por delante o a su lado, Ana Gamundi ejerció de jugona, y es que hay que ver lo que juega Ana. Fué un surtidor de balones continuo, y un apoyo constante a sus compañeras que siempre la veían como opción. Alrededor de Alba y Ana, Eva Campa y Cris ocupaban las bandas. En punta jugaron Belén y Candy.
Se venía comentando en la grada últimamente que las pasaríamos canutas cuando nos faltase María en el centro de la defensa, por su extraordinario rendimiento. La verdad es que esa debacle intuída, simplemente no es así. La falta de María se suple bajando a Vero, y por arte de magia queda todo el dibujo del equipo como más clarito. El Mareo tiene varias jugadoras capaces de brillar y mandar en la zona ancha, lo cual se aprovechaba poniéndolas a todas y dominando el balón por pura calidad.
Pero cuando Vero juega en defensa, la zona ancha queda más simple y casi hasta lógica: Alba imperial por detrás del balón, Ana Gamundi brillante por delante, menos gaitas y más balones rápidos a las bandas y a las delanteras. Y es que Vero atrás es portentosa. Tácticamente perfecta, con mando y poso, por piernas es insuperable, defensivamente intensa, y con una salida del balón que resulta deslumbrante. ¿Aseada? no: deslumbrante.
Avanzada la primera parte, el Mareo apretó con fuerza y dominó con cierta claridad, rondando el área del Reocín intensamente. Alba, que estaba en todas las salsas, decidió que tampoco apretaba tanto el Reocín con el viento a favor, y cogió con fuerza a su equipo para adelante. Alba está ahora muy rápida, y no le cogen la espalda fácilmente. El potencial ofensivo de Mareo con el centro de gravedad del partido más adelantado aflora fácilmente, con una Eva Campa muy brillante, una Belén desequilibrante, y una Candy que cada día es más relevante.
Candy aprieta arriba, al límite, por su potencia aguanta lo que haga falta y juega con un coraje, una alegría y una convicción que destapa sus enormes condiciones de futbolista. Sabedora de la calidad de sus compañeras, no chupa y siempre juega para el equipo. Individualmente las rivales notan enseguida que Candy no debe estar suelta, y como lo esté, lo aprovecha. Suyo fué el maravilloso pase a Belén que ésta transformó para hacer momentánea justicia en el marcador. Como dice Belén en golplus, un gol de equipo. Si, Belén, pero lo metiste tú, modesssssta. :-p Cierto es que la jugada fué buena y colectiva…
El Reocín tras el gol se sacudió el dominio y tuvo quizá la suerte de marcar muy rápido. Fueron valientes y demostraron su calidad llegando con facilidad a posiciones ofensivas, donde tienen gente muy buena. Muchas veces no obstante, la defensa de Mareo las dejaba en fuera de juego claro, lo que hacía que sus compañeras no tuvieran a quien pasar. La verdad es que lo veían muy bien: no desperdiciaron balones en pases a fuera de juego. Pero claro, esas opciones que no había las lastraban en pases horizontales, menos peligrosos y más fácilmente interceptables. La linea del fuera de juego funcionó como un reloj en Mareo. La defensa estaba conjuntada y acompasada.
En la segunda parte, cuando el viento reinante debió dar la ventaja clara al Mareo, resulta que el viento bajó de intensidad. Mala suerte para Mareo. El Reocín no pudo evitar que el empuje de Mareo las obligara a defender, pero ojo, porque el Reocín juega bien a eso, y con jugadoras como la 14 (que lucía un aparatoso vendaje en la mano, prueba de que es imprescindible) mostraban mucho peligro cuando recuperaban el Balón. La Entrada de Tamy también ayudó a estirarse y sacudirse el dominio, que empezaba a ser insistente por parte de Mareo. Tamy es capaz de recibir de espaldas muy marcada, y encarar con peligro o encauzar el balón hacia la salida de sus compañeras.
En el último tramo del partido, salió Lucía para aprovechar su poderío aéreo, y realmente fueron suyas varias ocasiones de remate en el área, donde literalmente sacaba “la cabeza” para rematar por encima de las demás. Hubo varias faltas lejanas que, con la ayuda del viento y del poderoso y preciso golpeo de Alba Rodriguez llegaban al corazón del área envenenadas. El Reocín al final pasó muchos apuros.
Pero aguantó el resultado, y Mareo se tuvo que conformar con un empate que tampoco fué excesivamente injusto.
